Mario Draghi anunció que el BCE aceptaba comprar una parte de la deuda de los países europeos en dificultad, pero sin dar ninguna fecha y poniendo condiciones estrictas, lo cual acentuó las inquietudes de los inversionistas.
En España, Mariano Rajoy se mostró reconfortado por el mensaje enviado por el BCE.
El debilitamiento de la actividad económica europea impacta también a América Latina.