America Latina

Paso a paso, la justicia argentina acorrala al kirchnerismo. El miércoles, un juez encarceló por presunta corrupción a Julio De Vido, el hombre que durante 12 años manejó más de 200.000 millones de dólares destinados a la obra pública. De Vido era tan poderoso como intocable, el único que estuvo en su cargo desde el primero hasta el último día de los Kirchner. Pero la foto del exministro en el penal de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires, lo cambió todo. Ayer fue el turno de Cristina Fernández de Kirchner. 

Cuatro días después de su derrota en la provincia de Buenos Aires –quedó a cuatro puntos del candidato oficialista, Esteban Bullrich-, y como estreno de los fueros que obtuvo como senadora electa, la expresidenta declaró en los tribunales federales. El juez Claudio Bonadio cerró con ella una lista de 14 imputados por el presunto "encubrimiento" de los iraníes acusados de ser los autores intelectuales del atentado que en 1994 destruyó la mutual judía en Buenos Aires, Amia, que dejó 85 muertos. El vía crucis judicial de Kirchner no terminó ayer: el 9 de noviembre deberá declarar en otra causa, pero por corrupción. Voces de peso en el oficialismo ya han advertido que la seguidilla de causas puede impedir que Kirchner asuma como senadora el 10 de diciembre.

Las declaraciones judiciales de Kirchner ya no movilizan a cientos de seguidores como aquella primera, en abril del año pasado, cuando habló durante una hora sobre un escenario montado frente al edificio de los tribunales para denunciar una persecución política. Las causas se han sucedido y ya no sorprende que su auto blanco la traslade desde la casa que ocupa cuando está en Buenos Aires, en Recoleta, hasta Comodro Py, donde están la esperan los jueces. Pero la de ayer no fue una más.

Elegida senadora, Kirchner volvió a la política activa.  Y prometió que desde el Senado construirá una alternativa opositora a Mauricio Macri. Por eso decidió hablar a los periodistas tras verse cara a cara con Bonadio y presentarle un escrito con su declaración. “Esta causa es un gran disparate jurídico. El Gobierno está detrás de esto, porque quieren un Parlamento sumiso, donde los legisladores voten lo que ellos quieren, pero conmigo no lo van a lograr. Voy a representar los intereses de la gente que me votó, como siempre lo hice”, dijo la expresidenta al enjambre de periodistas que la esperó a la salida.

Las pruebas de Nisman

La investigación de Bonadio se basa en las pruebas que recogió el fiscal Alberto Nisman contra Kirchner. Nisman apareció muerto en su casa con un disparo en la cabeza el 18 de enero de 2015, un día antes de presentar los resultados de su investigación ante el Congreso. Según su indagación, y que tomó como propia el fiscal Gerardo Pollicita, durante el kirchnerismo hubo un "plan criminal orquestado y puesto en funcionamiento" para "dotar de impunidad" a cinco iraníes sospechados de la autoría intelectual del atentado a la Amia. Los acusados, todos altos funcionarios o diplomáticos, tenían en enero de 2013 un pedido de captura internacional cuando el gobierno de Kirchner firmó con Teherán un memorando que lo habilitaba a interrogarlos en territorio iraní. El Gobierno presentó el acuerdo como la única posibilidad de avanzar en una causa que en ese entonces estaba paralizada, pero el fiscal entendió que fue en realidad "un incumplimiento a los deberes de funcionario público". Bonadio investiga ahora un posible delito de “encubrimiento agravado”, pero puede incluso procesar a Kirchner por “traición a la patria”.

Kirchner presentó al juez un largo texto en el que negó cualquier tipo de delito, porque el memorando, dijo, fue una decisión diplomática “no justificable”, destinada a destrabar la investigación del atentado terrorista y aprobada por el Congreso. Recordó además a juez que como el memorando fue declarado inconstitucional no estuvo vigente. “Ello implica que si nunca entro en vigencia, nunca pudo producir efectos jurídicos”, escribió a Bonadio.

La peregrinación judicial de Kirchner tiene otra parada el 9 de noviembre, ante otro juez, Julián Ercolini, en una investigación por presunta corrupción. Se trata del juicio más delicado de todos los que enfrenta, el llamado Hotesur. El magistrado investiga a Kirchner y a toda su familia –también están citados su hijo Máximo, diputado por el kirchnerismo, y su hija Florencia– por presunto lavado de dinero. Los Kirchner son propietarios de varios hoteles en El Calafate, un centro turístico al lado del glaciar Perito Moreno, y según los investigadores utilizaban esos centros, semivacíos en invierno, para blanquear el dinero que dos empresarios cercanos, Lázaro Báez y Cristóbal López, pagaron a cambio de recibir contratos de obra pública y licencias de juego.

Kirchner no puede ir presa porque como senadora electa tiene fueros que la protegen. Pero desde el oficialismo ya anticiparon la posibilidad de que no pueda asumir su banca el 10 de diciembre, cuando jurarán los diputados y senadores que ganaron la elección del 22 de octubre. La primera en abrir esa posibilidad fue Graciela Ocaña, miembro del gobierno krichnerista y hoy la candidata que más votos sumó a nivel nacional por el macrismo. “Una vez que se presenten los pliegos [de Kirchner como senadora], habrá que ver si hay impugnaciones y si la justicia hace un requerimiento [de desafuero] como en el caso de De Vido", dijo la legisladora a radio Continental.

También habló el exsenador Ernesto Sanz, un político que hoy representa los intereses de la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) en la alianza oficialista Cambiemos. "Es muy probable que Cristina no pueda asumir. Si cuando el Senado tenga que discutir los pliegos la Justicia va avanzando como va avanzando, es muy probable que no asuma”, dijo. Kirchner enfrenta así una guerra en dos frentes: el judicial y el legislativo. Mientras tanto, ve como a su alrededor se desmoronan los cimientos que la mantuvieron en el poder durante más de 12 años.

Federico Rivas

El presidente argentino, Mauricio Macri, ha obtenido su primera gran victoria al conseguir que el Congreso —en el que está en minoría— apruebe su plan para pagar a los fondos de inversión que no aceptaron el canje de la deuda impuesto por el peronista Néstor Kirchner en 2005 y que, mediante procesos judiciales, bloquearon el acceso de Argentina al crédito internacional. Es una buena noticia que el país se coloque en la senda de la normalidad financiera que abandonó a raíz de la brutal crisis económica e institucional de 2001.

La victoria en la votación de la semana pasada —a falta todavía de la resolución del Senado prevista para finales de este mes— tiene un importante significado por dos razones. Primera, porque demuestra que Macri, un liberal opositor al peronismo populista representado por el matrimonio Kirchner, posee algo de lo que carecieron durante su mandato sus dos predecesores en la Casa Rosada: capacidad de diálogo y para alcanzar consensos entre rivales políticos. El triunfo de Macri no se basa tanto en la aritmética de la votación —ganada de manera abrumadora por 165 votos contra 86— como en abrir canales de entendimiento con la oposición, algo inédito en los mandatos de Kirchner y su mujer, Cristina Fernández.

En segundo término, el resultado envía un mensaje inequívoco a la comunidad internacional: Argentina quiere volver a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo tras 15 años de retroceso por la ruptura con sus acreedores, la inseguridad jurídica, el acoso a la inversión extranjera, la falsificación sistemática de sus datos económicos, los devaneos con el chavismo y los enfrentamientos injustificados con sus tradicionales aliados. La inminente visita de Barack Obama a Argentina confirma esta vuelta a la comunidad internacional y es otra muestra de que Macri quiere que se hable de su país, no de quien ocupa la presidencia.

 EFE

Los cinco gobernadores electos de la oposición en los comicios regionales del pasado domingo en Venezuela barajan prestar juramento ante la Asamblea Nacional Constituyente, después de que un decreto publicado en la Gaceta Oficial dictaminara que no podrán tomar posesión de sus cargos si no lo hacen.

 

Así lo anunció este sábado la gobernadora electa de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el estado occidental del Táchira, Laidy Gómez, que advirtió que los gobernadores de oposición tomarán una decisión final tras reunirse este sábado con representantes de la sociedad civil de sus estados.

La oposición venezolana no reconoce a la Constituyente por no haber sido sometida a referéndum su convocatoria. Este órgano plenipotenciario instaurado en agosto por el oficialismo está formado íntegramente por chavistas y tiene atribuciones ilimitadas para refundar el Estado.

El dictador del país, Nicolás Maduro, dijo el viernes que las elecciones regionales se repetirían en aquellos estados en que los gobernadores electos se nieguen a juramentarse ante la Constituyente.

Según explicó Gómez, la decisión de juramentarse o no se tomará tras la reunión este sábado tras "evaluar las posturas de todos los sectores de la sociedad civil que vinieron a expresar su opinión frente a un llamado que no está apegado a la Constitución", pero que, añadió, "debemos evaluar en base a todos los planteamientos" de la sociedad civil.

La MUD se enfrenta a la disyuntiva de cumplir su promesa de no presentarse ante la Constituyente o conservar unos cargos que no podrán asumir sin prestar juramento ante este suprapoder que no han reconocido los países de más peso de Europa y América.

El chavismo gobernante se impuso en las elecciones del domingo en 18 de las 23 gobernaciones. La oposición, que ganó en los estados restantes, ha denunciado graves irregularidades que favorecieron al oficialismo y no reconoce los resultados globales.

FUENTE: EFE

l 22 de octubre, Mauricio Macri se enfrenta a su primera gran prueba: las elecciones de medio término, que renuevan buena parte del Congreso. Su gran rival es Cristina Fernández de Kirchner, que se presenta a senadora en Buenos Aires. 

Cristiano Rattazzi (Buenos Aires, 1948), un destacado miembro de la familia Agnelli, históricos patrones de FIAT,dirige esta compañía en Argentina, un país en el que la industria automovilística es clave. Nació en Argentina, se fue a Italia con 7 años, y volvió en 1981 para quedarse. Es uno de los empresarios más conocidos del país, siempre muy mediático, el más feroz a la hora de criticar a los Kirchner, a pesar de que reconoce que con su proteccionismo a la FIAT le fue muy bien. Ahora apoya a Mauricio Macri con entusiasmo.

 

Pregunta. Han pasado dos años de Macri, ¿está satisfecho con el cambio?

Respuesta. Noventa años atrás, Argentina estaba entre los siete países más importantes del mundo. No hay ningún país que haya tenido una decadencia así. ¿Qué pasó? Si lo ves en la historia fueron momentos de populismo. Es la primera vez en años que hay un gobierno democrático, elegido, que dice “no me gusta el populismo”. Es un salto de 180 grados.

 

P. ¿Por qué cree que esta vez es diferente?

R. Primero porque es un partido nuevo. Segundo por su convicción de que Argentina sea un país insertado en el mundo y para eso hay que administrar bien. Y son profesionales que vienen de administrar empresas, saben lo que hay que hacer.

"Por primera vez en Argentina hay un Gobierno que dice 'no me gusta el populismo”

P. Mucha gente dice que son tan empresarios que no saben hacer política.

R. Algunos dicen que van demasiado rápido y otros dicen que van demasiado despacio. Están bien en el medio, han sido muy hábiles.

 

P. Pero en el primer año, 2016, hubo un 40 % de inflación…

R. Era todo caótico en el primer año. Hoy es la primera vez que devaluó un 15 % y no pasa a los precios, es otra gran novedad para la Argentina. Todos los problemas no pueden resolverse en un mes, es cuestión de años.

P. Si todo va tan bien, ¿por qué tanta gente dice que lo está pasando muy mal y vota a Kirchner?

R. El populismo tiene un arraigo muy fuerte y te está diciendo que cualquier problema te lo resuelve así nomás. Hay un 30% que todavía vota a gente que son como Ali Baba y los 40 ladrones. Hay gente que está acostumbrada a vivir todo de subsidio, de falso trabajo, y eso lo tenés que tratar con el tiempo. Que haya un 30% de pobreza es una vergüenza en un país con la riqueza de Argentina, pero no lo ha hecho este Gobierno.

P. ¿Se puede cambiar Argentina?

R. Sí, pero lleva 10 años. Eso es lo que prevén, 10 o 15 años.

"Que haya un 30% de pobreza es una vergüenza en un país con la riqueza de Argentina"

P. Macri no aguantará tanto tiempo.

R. No. Pero yo he escuchado peronistas decir “bueno, yo quiero que le vaya bien a Macri porque después quiero construir sobre lo que él me deje, sobre un país ordenado”. Necesitan 10 años para llegar a ser un país próspero, a la chilena, al camino que va México. Vea a México hace 40 años atrás y al México de hoy. Tiene una industria automotriz poderosa. Vende cuatro millones de autos en el mundo, tiene libre comercio con Corea, con Japón, con Europa… Argentina fabrica ahora en total 500.000 autos y solo exporta a Brasil, porque para el resto está cerrado.

P. ¿La industria argentina podría resistir una apertura como la México o Chile?

R. Si yo pudiese obligar a comprar solo autos de una marca que tenga cuatro letras, que empieza con F, y que termina con T (porque si no está Ford) a mí me encantaría. Pero dejá de lado mi deseo de protegerme y andá a ver qué quiere el país. El país quiere eficiencia, competitividad, inversiones. México es el ejemplo mejor del mundo. Años atrás no fabricaba ni un millón de autos.

P. ¿Cómo son los salarios en México respecto a los de Argentina en su sector?

R. Son mucho más bajos. Producir cuesta arriba de un 50% más barato en México que acá.

P. Ahora mismo ustedes y todo el sector tiene mucha gente parada, en casa…

R. Suspendida. Ha preservado el 80% de su salario… Este año hemos exportado 6.000 autos. El año que viene la proyección es exportar 40.000 o 50.000. Primero se recuperó el campo con la bajada de impuestos. Después el blanqueo generó mucha plata en Argentina. Ahora llega la competencia, que antes no había. Los autos están baratos en dólares para la historia de Argentina. Y la gente compra porque con el blanqueo hay mucha plata.

P. ¿Es fácil vender autos en uno de los países más cerrados del mundo?

"Argentina necesita 10 años para llegar a ser un país próspero, a la chilena"

R. Se puede sobrevivir, pero el que no sobrevive es el país. Es muy linda la sobreprotección pero no sirve. Italia cuando tuvo el grave problema en los 50 de textiles baratos, empezaron a venir los japoneses y tuvo que hacer un cambio de calidad enorme, las familias Gucci y compañía cambiaron y pusieron productos de calidad.

P. ¿Argentina está preparada para este cambio o puede estallar todo?

R. Sí, porque también están bastante cansados del desorden. La gente está cansada de la inflación. Si cuando vas al supermercado ves el mismo precio continuo en el año y podés comparar si hay una oferta o no te cambia todos los parámetros.

P. ¿El empresariado desconfía? Macri se queja mucho de que no invierten.

R. La plata que entra a la Argentina es muchísima. Ahora, no me digas de invertir en una vieja textil porque tengo que pensar un segundo. Hace seis meses nadie se esperaba que en julio, agosto, septiembre, empezara a reverdecer… Pero empezó a crecer bien, todos los sectores están en verde. Nosotros pusimos 500 millones de dólares en el producto nuevo. Pero hay mucho por mejorar. En el mundo hoy pedís algo a Amazon y al día siguiente te llega. Yo el otro día, de curiosidad, me hice mandar una cosita así de chiquita de Italia y tardó 43 días.

P. Meter cualquier producto en Argentina es complicado, ¿no?

R. ¿Por qué el queso tiene que ser tan malo en Argentina? Porque no compite. Si vos compitieras irías a buscar la mejor muzzarrella, el mejor camembert y verías qué hacen. El vino hace unos años atrás era intomable, ahora es un vino de alta calidad porque empezó a competir y a venderse en el mundo. El mundo capitalista, hasta que muera, es la competencia. Que regula los precios y la calidad. Creo que esta vez viene en serio porque están convencidos.

CARLOS E. CUÉ /MAR CENTENERA

Argentina vota hoy las elecciones que renuevan buena parte del Parlamento en un clima enrarecido. El hallazgo del cuerpo de Santiago Maldonado, desaparecido el 1 de agosto tras una operación policial para reprimir a un grupo de mapuches, paró la campaña. Los argentinos deciden hoy si entregan todo el poder a Mauricio Macri, que gobierna desde 2015 en minoría, con un gran resultado en todo el país, como apuntan las encuestas, o permiten que Cristina Kirchner, candidata a senadora en Buenos Aires, salga reforzada e intente frenar al presidente como líder de la oposición.

Argentina lleva al menos 70 años dándole vueltas a la versión autóctona de la mítica frase que escribió Vargas Llosa: cuándo se jodió el Perú. Los argentinos pueden estar horas discutiendo quién fue el culpable de la decadencia de un país que estuvo fugazmente entre los más ricos del mundo y en los últimos 70 años tiene uno de los niveles promedio de crecimiento de la economía más bajos del planeta, con durísimas caídas cíclicas de las que nunca se recupera del todo.

Siempre innovadores, los argentinos han probado casi todas las fórmulas políticas posibles para resolver sus problemas. Y ahora han vuelto a hacerlo. Por eso la gran discusión de la votación de hoy es si le entrega todo el poder a un experimento inédito, extraño incluso en un continente como América acostumbrado a las excentricidades: un millonario con Macri, seguido por otro grupo de gente de su clase social y otros profesionales del mundo empresarial, mezclado con algunos experonistas y exradicales, con un novedoso mensaje de reconstrucción del país y una idea fuerte: esta es la última oportunidad de salvar Argentina.

 

EL PAÍS entrevistó antes de las elecciones a una quincena de intelectuales, escritores, artistas, empresarios y expolíticos como Juan Domingo Cavallo, para explicar cómo llega el país a unas elecciones decisivas: a pesar de que no se cambia el presidente, si Macri recibe el aval electoral, como indican todas las encuestas, tendrá todo el poder para seguir adelante con sus reformas y podrá encarar con garantías la reelección de 2019. Si Cristina Kirchner y sus aliados peronistas logran frenar a Macri sobre todo con una victoria en la provincia de Buenos Aires, el presidente seguirá mandando pero con mucha menos fuerza.

Los pensadores argentinos están divididos, algunos se entusiasman con las posibilidades de un cambio como el de Macri y otros están desolados por lo que ven como un giro a la derecha. Pero todos coinciden en algunas cosas. Por ejemplo, que Argentina no puede seguir mirando al pasado. "Argentina idolatra el pasado, tenemos que dejar de repetirlo", señala el filósofo Santiago Kovadloff. Para hacerse una idea de hasta qué punto esto es cierto, la última discusión de campaña consistió en ver a quién habrían votado Perón y Evita si vivieran, a Cristina Kirchner o al candidato de Macri.

Otra constante es que la izquierda y el peronismo han subestimado a Macri. "Se ha peronizado. Nos sorprendió", admite Horacio González, intelectual kirchnerista de referencia. Muchos temen el poder absoluto que pueda obtener el presidente en estos comicios, otros creen que es imprescindible para gobernar un país tan complejo. Todos destacan que ha ido poco a poco porque no tenía poder para ir más rápido, y siempre existe el riesgo de revuelta social en un país con un 30% de pobreza. La sorpresa por la escasa contestación al presidente para la media del país está muy extendida. "Los argentinos están teniendo más paciencia de la que imaginábamos", sentencia el economista Eduardo Levy Yeyati, uno de los hombres más consultados por el Gobierno.

"El cambio en Argentina va en serio, la gente se cansó del desorden", asegura Cristiano Rattazzi, presidente de FIAT Argentina, miembro de la familia Agnelli, empresario entusiasta con Macri. "En Europa se pueden hacer pocas cosas nuevas, en Argentina todo", se ilusiona Gustavo Grobocopatel, llamado el rey de la soja. Pero todos admiten que cambiar el país costará muchos años. "No hay duda de que 2011-2020 será una década perdida en Argentina", sentencia Pablo Gerchunoff, otro economista cercano al Gobierno.

 

Juan Grabois, dirigente social clave y amigo del Papa Francisco, siempre pendiente de lo que pasa en los barrios más difíciles de su país, cree que no habrá estallido social siempre que Macri busque acuerdos, y se muestra inquieto por un giro del discurso sobre inmigración o inseguridad: "En Argentina está avanzando un populismo de derechas, que culpa a los pobres de todo lo que sucede", explica. "En el Gobierno anterior había un interés por esa enorme parte del país que son los pobres y hoy yo veo que no es gente que interese" remata la escritora Selva Almada.

"No sé si Macri vino para quedarse, pero la pobreza sí", profundiza la prestigiosa intelectual Beatriz Sarlo. "Ya hay una generación que creció entre los basureros en Argentina", explica Rodrigo Zarazaga, un cura jesuita que conoce como nadie el conurbano [alrededores de Buenos Aires, hiperpoblados] y asegura que hay dos guetos en el país, el de las villas miseria pero también el de los countrys, los barrios cerrados donde viven los ricos muy cerca de los pobres. Entre los dos mundos hay una desconexión cada vez mayor.

La gran división política que domina el país es otro asunto recurrente, aunque algunos son optimistas: "La grieta argentina se está diluyendo", explica Aníbal Jozami, peronista, rector de la Universidad Tres de Febrero, en pleno conurbano, uno de los éxitos del kirchnerismo, que inauguró centros de estudios superiores en zonas empobrecidas. Otros creen que sigue ahí. "Veo al país muy bipolar. Hay gente que anda contenta porque Macri gobierna y aunque le hayan subido la luz no le importa y hay gente que está triste porque aunque a él le vaya mejor ve a Macri como un dictador. Yo estoy metido en la grieta y tengo muchos víveres. La gente puede venir de cualquiera de los dos lugares", bromea Pablo Braun, un millonario que se metió a editor y dirige la librería de culto Eterna Cadencia.

Otros creen que en el fondo, la Argentina de Macri es muy parecida a las anteriores, porque es un país que vive desde hace 70 años en decadencia y nunca cambia. "Este es un país calesita (tiovivo), da vueltas y vueltas, parece que sale pero termina en el mismo lugar", explica el escritor Martín Caparrós, que incluso sostiene que la Argentina de los 70, contra los que muchos como él tomaron las armas, era mucho mejor que la actual, con menos pobreza.

La necesidad de rebajar las expectativas de un país que fue muy rico está en todas las conversaciones. "A Argentina le cuesta gestionar su mediocridad. Los ciudadanos piensan que merecen más de lo que tienen, lo cual pone permanentemente al país en una situación de estrés", analiza el escritor Alejandro Katz. "Necesitamos un poco más de modestia para darnos cuenta de que los cambios son procesos largos. Creo que la crisis ha disminuido esa soberbia argentina, hoy ya ni en el fútbol se puede decir que somos tan superiores", señala el empresario Hugo Sigman, uno de los hombres más ricos del país, que fue cercano al kirchnerismo.

"Con momentos tan dramáticos, Argentina necesita el humor", remata el dibujante Tute, heredero de la larga tradición que va desde Quino a Fontanarrosa pasando por su padre, Caloi. Tute, muy crítico con el Gobierno de Macri y la situación social, cree que Argentina se repite siempre y bromea con la pasión de sus ciudadanos por psicoanalizarse: "Porque nos gusta escucharnos a nosotros mismos".

Esa idea de la repetición está en todos pero algunos lo analizan con más detalle. La constante, explica el escritor Martín Sivak, está en la gente que mueve realmente el país. "En Argentina lo que de verdad permanece es el partido de los negocios. Hay peronistas, radicales, pueden estar con el PRO, con el socialismo en Santa Fe, no importa. Ahí pesan mucho las relaciones personales, la cuestión endogámica". Un país difícil de cambiar, siempre circular, que hoy decide si de momento mantiene y profundiza el rumbo de Macri o vuelve a dar otro giro.

CARLOS E. CUÉ

La Asamblea Nacional Constituyente organizada unilateralmente por el chavismo ha juramentado este miércoles a los 18 nuevos gobernadores oficialistas a los que el Consejo Nacional Electoral (CNE) -obediente al Gobierno- otorgó el triunfo tras las elecciones regionales del domingo.

La ceremonia se llevó a cabo cuando todavía no se han disipado las dudas sobre los resultados de los comicios, que contradijeron los pronósticos de las encuestadoras y que algunos voceros de la alianza opositora, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), señalan como producto de un fraude masivo.

 

Los cinco candidatos opositores que también fueron proclamados vencedores por el CNE en la jornada del domingo no acudieron al acto. La legislación venezolana no prevé que ninguna autoridad electa preste juramento ante la Constituyente. Pero este cuerpo deliberativo, que desde que se instaló el pasado 6 de agosto sin ningún representante de oposición no ha discutido ni un artículo de la nueva Constitución que pretende redactar, se reservó funciones legislativas de las que despojó a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. La pretensión del chavismo de que los nuevos gobernadores tomaran posesión en la Constituyente pareció una provocación para los nuevos jefes regionales de oposición, que no reconoce al organismo.

Sin embargo, en tono conciliatorio, la presidenta de la Constituyente, Delcy Rodríguez -excanciller del Gobierno de Maduro-, invitó durante la sesión del miércoles a que los gobernadores de oposición, a quienes agradeció su reconocimiento "a los contundentes resultados del domingo", se presenten a dialogar con el plenario. La Constituyente solo ordenó a los gobernadores que asuman sus cargos ante los consejos legislativos regionales, el equivalente en provincias del parlamento.

Entre los 18 gobernadores chavistas nombrados este miércoles se encontraba el general retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Justo Noguera Pietri, el último candidato acreditado como ganador por el CNE. El organismo electoral lo proclamó en la madrugada como nuevo gobernador del Estado de Bolívar, la entidad más grande del país, que abriga el núcleo de la industria pesada estatal, ricos yacimientos minerales y recursos hídricos. La decisión del árbitro electoral puso fin a un suspenso de más de 48 horas, en las que Noguera y el candidato de oposición, Andrés Velásquez, disputaron cabeza a cabeza la gobernación.

La ventaja final que el CNE otorgó al candidato oficialista fue de poco más de mil votos. Sin embargo. Velásquez, exdirigente sindical de la zona, exgobernador entre 1989 y 1995, y candidato presidencial en 1993, aseguró haber sido el elegido por los votos populares. Desde el domingo en la noche estaba acampando, junto a decenas de sus seguidores, frente a la sede local del organismo electoral, para evitar la consumación de lo que calificó como un fraude.

Velásquez ha sido capaz de mostrar al público inconsistencias entre las actas de cierre de determinadas mesas y los resultados oficiales. En ello ha tenido más éxitos que los dirigentes nacionales de la coalición opositora. El propio domingo en la noche, el vocero de la MUD, Gerardo Blyde, anunció que la oposición no reconoció los resultados "sobre los que tenemos profundas sospechas".

 

Desde entonces la MUD no ha sido muy diligente en la obtención de pruebas que permitan establecer que hubo fraude en el proceso. Algunos dirigentes, como el derrotado candidato para la gobernación del estado de Miranda, Carlos Ocariz, ofreció declaraciones en las que enumeraba el ya tradicional rosario de irregularidades -como el uso de bienes públicos por parte de los candidatos oficialistas, la mudanza arbitraria de centros de votación o la negativa del CNE a informar oportunamente de los cambios en las candidaturas, entre otras- en las que normalmente incurre el sistema electoral. Pero no se aprecia la misma intensidad en las denuncias entre los dirigentes de opsición.

Cuatro de las cinco gobernaciones obtenidas por la oposición -que hasta ahora tenía tres bajo su control- corresponden a candidatos del partido Acción Democrática (AD), la organización socialdemócrata dominante durante los 40 años previos a la llegada de Hugo Chávez al poder. El martes, en un programa de televisión, el secretario general de AD, Henry Ramos Allup, desechó las hipótesis de un posible fraude, mientras atribuía la derrota opositora a la abstención promovida desde sus propios flancos más radicales.

Precisamente el martes, María Corina Machado, dirigente del movimiento Vente y una de las caras más representativas de la disidencia de la MUD -de la que hizo distancia en agosto- denunció la pobre coordinación que los "cogollos" o cúpulas dentro de la alianza habían alcanzado. Machado, que no llamó abiertamente a la abstención en las elecciones del 15 de octubre, sí reveló su intención personal de no votar para evitar la legitimación de las instituciones de lo que califica como "la dictadura".

Hasta este miércoles no se había pronunciado sobre la debacle electoral el dos veces candidato presidencial de oposición, Henrique Capriles Radonski, gobernador saliente del estado de Miranda, bastión opositor conquistado al fin por el chavismo. Su mutismo contribuía a fortalecer la sensación de desbandada y confusión que ofrece la oposición, una situación que el oficialismo se prepara para aprovechar pues, según rumores persistentes, se apresta a convocar las elecciones de alcaldes el próximo mes de diciembre.

EWALD SCHARFENBERG

El máximo responsable de la capital mexicana analiza las consecuencias del terremoto del 19 de septiembre y reflexiona sobre su futuro político

El próximo jueves se cumplirá un mes del terremoto que sacudió al centro de México y que provocó más de 200 muertos en la capital, la mayor tragedia desde el sismo de 1985. Miguel Ángel Mancera (Ciudad de México, 1961), jefe de Gobierno de la ciudad, recibe a EL PAÍS a última hora de la tarde del jueves, visiblemente cansado. Durante una hora reflexiona sobre la gestión de la crisis, no exenta de críticas, y el futuro de la urbe. Aunque insiste en que ahora su prioridad es desarrollar el plan de reconstrucción, admite que sigue aspirando a optar a la presidencia del país el próximo año, algo que ya no podrá hacer como independiente, sino bajo el paraguas del Frente Ciudadano por México, la coalición creada por el PAN, el PRD y el Movimiento Ciudadano.

 

Pregunta. ¿Qué lecciones deja este terremoto?

Respuesta. Es indispensable que la Ciudad de México siga reforzando sus normas en materia de construcción. Que se siga tomando conciencia de que vivimos en una ciudad sísmica, que enfrenta retos importantes y que es casi un living lab [un banco de pruebas reales]. Hay que prepararse constantemente. La ciudad tiene que estar evolucionando y avanzando sistemáticamente.

 

P. ¿Por qué no se le vio sobre el terreno los días posteriores al terremoto?

R. Fui a sitios, pero lo hice de manera discreta. No lo hice mediático, porque eso no le gusta a la gente. Si yo llego, conmigo lo hace un aparato de seguridad e interfieres. No voy a llegar con un pico y una pala. El protocolo de seguridad me exige coordinar desde el C-5. No busqué salir en los medios, creo que no era el momento de ganar protagonismo. Cuando hablé con los familiares de las víctimas del edificio de Álvaro Obregón busqué no hacerlo en la zona cero, porque suponía entorpecer las labores que se estaban haciendo. Lo volvería a hacer así.

P. Para recibir la ayuda del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), las familias deben estar catalogadas en "pobreza patrimonial". ¿No dejará esto a muchos sin ayuda?

R. La Ciudad de México no está recibiendo ayuda del Fonden. Nos mandarán 500 millones de pesos [más de 26 millones de dólares] para atender instalaciones deportivas, de agua e inmuebles culturales. En la parte de ayudas inmediatas, no ha llegado nada. En apoyos a reconstrucción y vivienda, tampoco.

 

No busqué salir en los medios, creo que no era el momento de ganar protagonismo

P. ¿Por qué?

R. El planteamiento que hice con Hacienda fue muy sencillo. Si nos van a decir que tienen que ser viviendas de 40 metros y que estén en la línea de pobreza que cataloga la Sedesol [Secretaria de Desarrollo Social], no le van a dar a nadie. Ni siquiera en las zonas rurales. El Gobierno federal tiene que hacer un esfuerzo extraordinario para que veamos una reconstrucción bien planeada. La Ciudad de México no debe hacer una reconstrucción sobre las rodillas. El Fonden no será la solución para la Ciudad de México. Hay que pensar en otro esquema.

P. El terremoto se produjo cuando tenía las maletas hechas para dejar la jefatura de Gobierno. ¿Cómo afecta a sus aspiraciones presidenciales?

R. Se guardaron las maletas. Teníamos el planteamiento de presentar una candidatura independiente, con muchas asociaciones, pero yo no puedo dejar ahora la Ciudad de México. Tengo que presentar el plan de reconstrucción.

P. Pero las maletas siguen hechas. ¿Sus aspiraciones han cambiado?

R. La aspiración no ha cambiado, pero no estoy pensando en las maletas. Ahora sí voy a estar saliendo constantemente a la calle porque hay que estar verificando edificios, ver al comité de demoliciones... Son muchas cosas que tienen que hacerse con mucho cuidado.

La Ciudad de México no está recibiendo ayuda del Fonden, el Gobierno federal tiene que hacer un esfuerzo extraordinario

P. La ley le da hasta el 31 de diciembre para dejar el cargo. ¿Cómo dejaría tranquilo la ciudad?

R. Con un plan de reconstrucción claro, que será a seis o siete años. Va a rebasar al siguiente Gobierno. Hay que diseñar una estrategia fiscal y dar un plazo a la gente, de unos seis años, para que los edificios inseguros se vuelvan seguros. El 31 de diciembre debe estar listo el plan, que no haya gente fuera de sus casas en inmuebles con averías menores. Que la ciudad tenga tranquilidad.

P. La única oportunidad de optar a la candidatura presidencial es con el Frente Ciudadano por México. ¿Qué opina de ese frente?

R. El reto es que exista una coalición porque el frente es político, pero no electoral.

P. ¿De verdad cree que no es electoral?

R. No es electoral por la definición de la norma. Está planteado de 2017 a 2024. No está delimitado por un tiempo electoral, tiene que ir más allá, no te sirve solo para 2018. Debe servir para una conducción de Gobierno, reúne causas y propósitos. Por eso se dice que no es electoral.

P. ¿Por qué no se ha presentado el proyecto del frente? ¿No va un poco tarde?

R. Hay un esbozo de proyecto. El frente habla de un Gobierno de coalición que busca atacar diversos temas: salarios, energía, el campo. Se va a lograr no teniendo un presidente que sea el dueño de todo, sino con un presidente que tenga un jefe de Gabinete con pesos y contrapesos. Se debe aterrizar a un programa de Gobierno con líneas y metas en cada caso. Morena tendrá un presidente que dirá si es de día o de noche, y nadie le va a poder discutir. Probablemente, va a gobernar con decretos, porque un Congreso que salga de una competencia de cuartos o de tercios estará dividido y se necesitarán alianzas.

P. En su caso, ¿se ve como presidente o como jefe de Gabinete, esa especie de primer ministro?

R. Me gustaría estar en la presidencia. Pero me interesa construir. También veo a la Ciudad de México en un Gobierno de coalición. Lo que menos le conviene a la ciudad es que siga en esta estrategia. Yo tengo un Congreso dividido y se ha tenido que hacer un Gobierno de coalición allí dentro.

P. ¿Cómo cree que afectará al frente la salida de Margarita Zavala?

R. Hasta ahora indica que hay una división en el PAN que sí le quita un porcentaje. Pero el frente sigue bien las mediciones, sigue siendo altamente competitivo, incluso sin la participación de Margarita Zavala.

Me gustaría estar en la presidencia, pero me interesa construir

P. El frente puede tener un proyecto para los próximos años, pero aún no ha aclarado cómo elegirá al candidato presidencial. ¿Cómo cree que debe ser ese proceso?

R. Tendríamos que pensar en un método democrático. Se ha planteado que puede ser una elección abierta. No estoy en desacuerdo. Y que ahí se mida. Y entonces que se apoye a quien resulte ganador.

P. ¿La candidatura presidencial está entre Ricardo Anaya y usted?

R. No descarto también a Rafael Moreno Valle o el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles. O quien se vaya a anotar en los próximos días.

P. Anaya le aventaja en las encuestas. ¿Qué necesita para revertir esto?

R. Primero, ver qué encuesta es. Segundo, esperar.

JAVIER LAFUENTE

LUIS PABLO BEAUREGARD

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