Argentina y Chile firman el más ambicioso acuerdo comercial en 20 años

America Latina
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“Hemos avanzado más en estos meses que en años”, ha dicho el canciller chileno, Heraldo Muñoz, tras la firma en Buenos Aires del más amplio acuerdo comercial con Argentina desde 1996. A su lado, su par Jorge Faurie dio al tratado la dimensión del cruce de los Andes de las tropas del libertador San Martín, en 1817, paso previo a la independencia de Chile. “Es el cruce de la modernidad”, dijo. Sólo se respiraba optimismo la sede de la Cancillería argentina, un palacete estilo francés que es ejemplo de los años dorados del modelo agroexportador argentino. Los tiempos han cambiado, y Argentina ha visto como Chile es el único país sudamericano en la OCDE, el club de países desarrollados al que Buenos Aires pretende ingresar.

 

El nuevo acuerdo ha sido el resultado de cinco rondas que terminaron a finales de septiembre y sólo faltaba la firma de los cancilleres para su entrada en vigor. Ambos países obtendrán beneficios que superan los alcances comerciales del acuerdo: Argentina abre una puerta a una alianza más estrecha con la Alianza del Pacífico y Chile otra al Mercosur. Es, en última instancia, un paso hacia la unidad comercial biocéanica largamente demorada por diferencias políticas. 

Esas diferencias fueron insuperables durante el kirchnerismo y terminaron abruptamente con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada. El nuevo Gobierno decidió abrir Argentina al mundo y como primer paso se acercó a la Alianza del Pacífico, el bloque que Chile integra junto con México, Perú y Colombia. El acuerdo firmado hoy no ha hecho más que ratificar ese acercamiento. En los aspectos técnicos, el texto elimina sobre todo las trabas sanitarias y burocráticas que hasta ahora limitaban el comercio bilateral. Abre también la puerta, por primera vez, a que empresas de ambos países participen en las licitaciones de obra pública de su vecino. Para argentinos y chilenos, el acuerdo tendrá un efecto práctico bien concreto, porque ya no tendrán que pagar roaming cuando crucen la frontera. “Dentro de un año la gente estará feliz. El fin del roaming es sólo un ejemplo muy chiquito de lo que hemos hecho”, dijo Faurie.

Argentina y Chile comparten 5.100 kilómetros de frontera, la tercera más larga del mundo. Su comercio se rige por el Acuerdo de Complementación Económica Chile-Mercosur firmado en 1996 y que en la práctica implica aranceles cero. Pero múltiples barreras parancelarias lastraron los intercambios. Los últimos años no han sido buenos: en el balance comercial, 2016 fue negativo por cuarto periodo consecutivo y un 60% más bajo que en 2012. La situación ha mejorado levemente en 2017. “Nuestras exportaciones crecieron un 33% y las importaciones un 22%”, dijo Muñoz antes de la firma del documento.

La percepción argentina del pacto comercial no es sólo económica. Faurie lo exhibió como un triunfo del nuevo ordenamiento político impulsado por Macri. Y puso como ejemplo a Chile: “Queremos ser un país que comercia con previsibilidad y razonabilidad. Para Chile es un derecho adquirido después de 20 años de trabajo, pero para nosotros es la nueva realidad de los cambios estructurales”.

FEDERICO RIVAS MOLINA

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