EE.UU

El nombramiento del director de presupuesto de Trump a cargo de la CFBD, Mick Mulvaney, debe ser aprobado por el Senado y traspasar un litigio legal, debido a que el antecesor nombrado por Obama, Richard Cordray, también había dejado a un interino tras renunciar al cargo.

El presidente estadounidense, Donald Trump, nombró como titular interino de la Oficina de Protección al Consumidor (CFBD, por sus siglas en inglés) a un exmiembro del Parlamento que durante su mandato se opuso a la creación de la misma por el exmandatario Barack Obama.

 

El nombramiento del director de presupuesto de Trump a cargo de la CFBD, Mick Mulvaney, debe ser aprobado por el Senado y traspasar un litigio legal, debido a que el antecesor nombrado por Obama, Richard Cordray, también había dejado a un interino tras renunciar al cargo.

La CFBD fue fundada como consecuencia de la crisis financiera de 2008 con el objetivo de regularizar las prácticas de los bancos y de las instituciones para proteger al consumidor, por ejemplo, de las excesivas tasas de las tarjetas de crédito y de las hipotecas. La CFBD ya multó por miles de millones de dólares a instituciones financieras por diversas violaciones.

Mientras que la creación de la oficina es considerada como uno de los grandes logros de la Administración Obama, los republicanos la han criticado por considerarla antieconómico. Los conservadores habían bloqueado su creación durante dos años en la Cámara Alta y Mulvaney mismo la había calificado como "una broma triste y desagradable".

Agencias

Lo recuerdan las víctimas. La película solía empezar así. El presentador de la CBS Charlie Rose, icono del rigor en la televisión americana, invitaba a su casa a la peticionaria de trabajo y, tras ausentarse un minuto, aparecía ante ella en bata y con los genitales al aire. Knight Landesman, el gurú del arte y editor del magazine Artforum, llamaba a sus empleadas más jóvenes a tomar el té y, una vez sentadas, no dudaba en pasar delicadamente un dedo por sus hombros mientras les murmuraba obscenidades. El antiguo cómico y ahora senador demócrata Al Franken aprovechaba que su subordinada estuviera dormida para tocarle los senos y fotografiarse junto a ella como un sátiro. El entonces asistente del fiscal, luego presidente de la Corte Suprema de Alabama y ahora candidato republicano al Senado, Roy Moore, merodeaba por los juzgados en los años setenta en busca de menores y, si alguna se dejaba convencer, intentaba fundirse con ellas en la oscuridad…

No es Babilonia. Ni siquiera Hollywood. Es Estados Unidos. Una nación que de golpe ha visto caer un velo y emerger la basura oculta durante décadas. En menos de dos meses, 34 altos directivos, empresarios y famosos han sido fulminados por acusaciones de acoso sexual. Hay inversores de Silicon Valley, mandamases de Amazon y Pixar, cineastas, directores de medios como Vox o The New Republic, un periodista estrella de The New York Times, senadores, aspirantes a senadores, luminarias culturales, actores, productores, escritores, presentadores, presidentes deportivos… La ola de denuncias ha roto el dique. No pasa el día en que no surja un escándalo y dimita el implicado. Algunos casos son de hace 40 años y otros de este mismo otoño. Pero todos tienen un denominador común: el abuso de poder.

El presentador Charlie Rose.
El presentador Charlie Rose. ANDY KROPA/INVISION/AP
 

Al igual que ocurriera la pasada década con la pederastia en las iglesias, un nuevo umbral ha nacido. La tolerancia cero con el acoso sexual ha encontrado tierra firme. Y aquello que durante años permaneció silenciado sale ahora a luz y es juzgado por una sociedad que, bajo el impulso colectivo del #metoo (yo también), apoya a las víctimas.

“Durante demasiado tiempo hemos callado. Una de cada cuatro mujeres ha sufrido acoso en el trabajo. No es una cuestión de Hollywood, o de demócratas y republicanos, sino de un futuro mejor para nuestras hijas e hijos. Hay que denunciar los abusos para acabar con ellos“, ha declarado la muy conservadora e influyente Penny Nance, líder de Mujeres Preocupadas por América, una organización cristiana, antiabortista y cercana al presidente Donald Trump.

“¡Ya es hora de limpiar la casa!”, ha clamado desde el otro lado del cuadrilátero ideológico la actriz Rose McGowan. Ella fue de las primeras en acusar por violación al productor Harvey Weinstein, y se ha vuelto un símbolo de la lucha. Su discurso ante la Convención de Mujeres de Detroit marcó un hito. “Durante 20 años me han callado, me han insultado, me han acosado, me han vilipendiado. ¿Y sabéis qué? Lo que me pasó detrás de la escena, nos ocurre a todas en esta sociedad. Y no lo vamos a aceptar. Somos libres. Somos fuertes. ¡Todas somos #metoo!”Anita Hill during en su declaración ante el Comité Judicial del Senado, el 11 de octubre de 1991.

Anita Hill during en su declaración ante el Comité Judicial del Senado, el 11 de octubre de 1991. REUTERS
 

Sus palabras recordaron algo que muchos ya sabían. Que el poder y el abuso van a menudo de la mano. Sobre todo, en el sexo. No es nada nuevo. Los antecedentes son amplios. Y estos días se están recuperando. Enfrentada a sí misma, la sociedad americana ha vuelto la vista atrás. Y ahí, en la memoria, aparece Anita Hill. La profesora negra que en 1991 ante 10 senadores, todos hombres y blancos, se atrevió a testificar por acoso sexual contra el aspirante al Tribunal Supremo Clarence Thomas. Fue humillada y despreciada por ello. Ni siquiera logró frenar la designación. Pero su valor quedó en el recuerdo. Y poco a poco ayudó a abrir la falla que ahora hace temblar a América: “Soy una superviviente y estoy con #metoo. Pero que nadie se engañe, el cambio no se deberá a un episodio, sino a que todos formemos parte de esta historia”.

Hill no ha sido la única en empujar. Innumerables mujeres han participado y se han visto pisoteadas por hacerlo. Otras han logrado sobrevivir e incluso algunas lo han transformado en una historia de fortaleza. Es el caso de Gretchen Carlson.Miss América 1989 y graduada en Stanford, esta presentadora de la Fox denunció el año pasado por acoso al presidente de la cadena, Roger Ailes, y logró su derribo así como 20 millones de dólares. Su decisión reveló la cultura de abuso que se había instalado entre los jerarcas de la Fox, incluyendo al presentador estrella Bill O’Reilly. Pero el golpe no fue más allá. Como tampoco la caída en junio del presidente de Uber, Travis Kalanick, tras descubrirse un enjambre de acosadores en su empresa.

Durante décadas se ha repetido un esquema bien conocido: se presentaba denuncia, había ruido y luego venía el silencio. Solo el estallido Weinstein ha tenido fuerza suficiente para romper la secuencia. En parte, porque sus víctimas eran más conocidas que él.

Weinstein pertenecía al círculo mágico de los demócratas. Se codeaba con Hillary, financiaba a Barack Obama, tenía por amiga a Michelle y hasta había contratado a su hija Malia de becaria en sus estudios. Poseía influencia y la sabía utilizar. Era el demiurgo de Hollywood y parecía blindado frente a cualquier ataque hasta que el pasado 5 de octubre The New York Times publicó una implacable investigación.

Avalado por la actriz Ashley Judd y más víctimas, el reportaje daba cuenta de décadas de depredación sexual sin límite. Un escándalo que conocía toda la meca del cine y que el productor de Pulp Fiction llevaba años tapando con acuerdos extrajudiciales y manadas de detectives privados dispuestos a hacer callar a quien hiciera falta.

Lena Headey y Angelina Jolie.
Lena Headey y Angelina Jolie.
 

Pero esta vez la riada fue demasiado grande. De poco sirvió que Weinstein fuese expulsado de su trono y acabase en una clínica a la espera de una orden de detención. La ola no paró y hasta la fecha le han denunciado 80 actrices, entre ellas Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Rosanna Arquette, Kate Beckinsale, Cara Delevinge, Claire Forlani, Paz de la Huerta (por violación), Lupita N’yongo, Sarah Polley, Léa Seydoux, Mira SorvinoUma Thurman

El efecto ha sido telúrico. Con su capacidad empática, Hollywood ha puesto rostro al acoso. Las actrices han hecho universal el dolor y explicado mejor que nadie la humillación, pero también su decisión de romper con el silencio y quitarse el fango que les hicieron pisar. El resultado ha desbordado el mundo del cine y ha prendido una llama que pocos creen que pueda apagarse.

En este incendio han jugado un papel determinante los medios de comunicación. Las víctimas han hallado en el cuarto poder un camino que les permite sortear el temor a verse aplastadas por demandas de difamación y costes procesales. El medio no sólo las avala sino que contrasta y hace suyo el caso. Tras su difusión, la pelota queda en el otro campo. Las compañías saben que si mantienen al implicado corren el riesgo ser acusadas de complicidad. Y la indemnización se puede multiplicar.

El congresista demócrata John Conyers, el senador demócrata Al Franken, el expresidente George Bush padre (republicano), y el candidato republicano al Senado por Alabama, Roy Moore. Todos han sido acusados de conducta impropia.
El congresista demócrata John Conyers, el senador demócrata Al Franken, el expresidente George Bush padre (republicano), y el candidato republicano al Senado por Alabama, Roy Moore. Todos han sido acusados de conducta impropia. GETTY 

El mecanismo ha funcionado. Los denunciantes están ganando la batalla y la Prensa, como ya hiciera con los abusos de los sacerdotes, ha vuelto a mostrar su músculo. El peligro de que en esta marejada caigan inocentes es evidente, aunque, de momento, no se ha dado ningún caso conocido. Los escándalos, por el contrario, van a más y la sensación general es que se ha franqueado un umbral. El mismísimo Capitolio ha impuesto a los parlamentarios cursos antiacoso y los presidentes están bajo escrutinio. Figuras como el priápico Bill Clinton son analizadas bajo otra luz y muchos consideran que los casos de Paula Jones y Mónica Lewinsky serían entendidos ahora de otro modo. Tampoco se ha librado George Bush padre, de quien ha aflorado su costumbre de agarrar las nalgas de las mujeres con quienes se fotografía. Seis casos, de los últimos 15 años, han sido destapados. Bush, de 93 años, ha pedido disculpas por todos.

Pero la mayor presión recae sobre Trump. En 30 años, al menos 24 mujeres le han señalado. Aunque ninguna imputación ha prosperado, el tiovivo de escenas incluye desde tocamientos en avión e irrupciones en camerinos hasta besos salvajes a recepcionistas y supuestos intentos de violación.

Trump siempre ha negado cualquier abuso. Y preguntado esta semana, ha mostrado su “alegría” por la actual ola de denuncias. “Es muy bueno para las mujeres y soy muy feliz de que estas cosas salgan a la luz”, ha dicho. Sus palabras no han tranquilizado a casi nadie. “Ha cometido demasiadas afrentas a la decencia para creérselas”, resume el analista y profesor de Yale Walter Shapiro.

Entre estas “afrentas” figura haber apoyado estos mismos días al candidato por Alabama Roy Moore, acusado de abusar de menores cuando tenía 30 años. Pero también aquella explosiva grabación de 2005 que se hizo pública en la campaña electoral y en la que Trump dijo: “Yo empiezo besándolas… Ni siquiera espero. Cuando eres una estrella, entonces te dejan hacer. Agárralas por el coño. Puedes hacer lo que quieras”. Una definición perfecta del acoso.

JAN MARTÍNEZ AHRENS

 

En Estados Unidos estos días son sinónimo de atracón. Los excesos empiezaron ayer con el festival culinario de acción de gracias la fiesta estadounidense por excelencia, en la que las familias de todo el país se juntan alrededor de un apetitoso pavo.

El despilfarro sigue durante otros tres días de orgía consumista, tres días de pesadilla para las tarjetas de crédito. Hoy empieza el Black Friday Viernes Negro el día en que arranca la temporada de compras navideñas y en el que los comercios tiran la casa por la ventana ofreciendo jugosas ofertas y descuentos para atraer a cuantos más compradores mejor.

Desde primeras horas de la mañana, e incluso desde días antes, cientos de personas esperan a la apertura de las tiendas para aprovechar las ofertas y no quedarse sin sus productos deseados. Incluso puede que Papa Noel aproveche para hacer sus compras a un precio más reducido.

Las tiendas se abarrotan desde la apertura de compradores a la caza, lo que ha convertido al Black Friday en el día de mayor actividad comercial del año desde 2005.

Se espera que al menos 152 millones de estadounidenses respondan al reclamo de las grandes superficies comerciales, una cifra que, pese a la crisis económica, ha crecido respecto al 2010, año en el que acudieron a las tiendas la friolera de 138 millones de compradores.

Existen dos leyendas sobre el origen de este peculiar nombre. Al parecer, la primera vez que se usó el término Black Friday fue en el año 1966 en Filadelfia, donde se usaba para describir el intenso tráfico de gente y vehículos que circulaba el día después de Acción de Gracia. Otra explicación alternativa, sugiere que la expresión se refiere a las cuentas de los comercios, que pasan de números rojos a negros gracias a la explosión de ventas que obtienen debido a las rebajas

La fiesta más popular en Estados Unidos, Acción de Gracias, se celebra el último jueves de noviembre cada año.

El origen

 

En el año 1620, el barco Mayflower llegó de Inglaterra a Plymouth (Massachusetts), al noreste de lo que hoy es Estados Unidos. Iban a bordo un centenar de separatistas religiosos y personas interesadas en establecer un nuevo territorio.

A su llegada, un líder indígena ayudó a los peregrinos a cosechar la tierra y a sobrevivir a las inclemencias, según la versión histórica. La mitad de los pasajeros murieron por el frío o enfermedades.

 

En noviembre de 1621, tras la primera cosecha exitosa de maíz, el gobernador del asentamiento de Plymouth, William Bradford, organizó una fiesta de celebración durante tres días en la que invitó a algunos nativos, según los escritos del cronista Edward Winslow. Ese es considerado el nacimiento del día de Acción de Gracias, como el de una comida conjunta en señal de concordia.

La historia cuestionada

Según los historiadores, se desconoce cómo se organizó ese encuentro, si se llegó a pronunciar la palabra ‘gracias’ y qué se comió exactamente, más allá de las menciones a ciervos y pavos en los escritos de Winslow y Bradford.

Un nuevo documental, The Pilgrims, estrenado el pasado martes en la cadena PBS, ahonda en las incógnitas del origen de la celebración. A partir de testimonios de expertos, el documental explica que los peregrinos no invitaron formalmente a los indios a esa celebración sino que estaban en el asentamiento cuando los europeos trajeron su cosecha.

También cuestiona las buenas relaciones con los nativos. Explica que los colonizadores llevaban al bosque los cuerpos de peregrinos enfermos y muertos, y los apoyaban con rifles en árboles con el objetivo de que los indígenas creyeran que eran guardas.

 

La visión indígena

Steve Gimbel, un profesor de Filosofía en la Universidad de Gettysburg que ha estudiado el componente sociológico de Acción de Gracias, sostiene que hay una “mitología” alrededor de ese día. “Porque la historia la escriben los ganadores, olvidamos frecuentemente que los que están celebrando son los que en realidad fueron ayudados”, dice en una entrevista telefónica.

Gimbel se refiere a la versión extendida de que el nacimiento del día de Acción de Gracias fue un “acto de generosidad de los colonos blancos” con los indígenas. “Lo que se olvida es que los americanos nativos sabían perfectamente cómo sobrevivir, eran los colonos los que tenían problemas de hambruna”, subraya. “Fue la generosidad de la gente que ya estaba allí lo que les mantuvo vivos. Así que cuando damos las gracias, lo que realmente estamos haciendo es agradecer a esa gente [los indígenas] que estaba allí para ayudarnos”.

Desde los años setenta, líderes indígenas se concentran el día de Acción de Gracias en Plymouth para celebrar lo que denominan ‘Día Nacional de Luto’, una jornada de denuncia de los abusos de los colonizadores con los nativos en el conjunto del país y de debates sobre los retos actuales de esa comunidad.

La celebración

Tras Plymouth en 1621, las celebraciones por las buenas cosechas se repitieron en otros asentamientos en la Costa Este. El primer presidente estadounidense, George Washington, decretó en 1789 la primera proclamación de Acción de Gracias para agradecer el fin de la Guerra de Independencia entre las 13 colonias y Reino Unido.

No fue hasta 1863 que el Gobierno estadounidense declaró oficialmente el último jueves de noviembre un día festivo por Acción de Gracias. En plena Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln instó a los estadounidenses pedir a Dios que curara las “heridas de la nación”.

En 1939, el presidente Franklin D. Roosevelt avanzó una semana la celebración para intentar fomentar el consumo durante la Gran Depresión. Pero su cambio desató una ferviente oposición y a los dos años rectificó.

El revisionismo moral

“La forma en que decidimos celebrar esto es más sobre cómo nos gustaría ser que cómo realmente somos. Cuando miras la historia completa con más contexto, te das cuenta de que necesitábamos un mito fundador para olvidar nuestro pasado esclavista”, dice el director del documental The Pilgrims, Ric Burns, en una entrevista con una columnista del diario The Washington Post en referencia a la proclamación del día de Acción de Gracias que hizo Lincoln. El presidente defendía la unidad territorial de EE UU frente al separatismo de los Estados esclavistas del sur.

Burns esgrime que el hecho de que el primer asentamiento inglés en EE UU —en Jamestown (Virginia) en 1607— tenga menor impronta histórica que la fiesta con indígenas en Plymouth responde a una “voluntaria amnesia cultural que refleja el deseo de los estadounidenses de vernos como gente que compartió pan con nativos en lugar de como dueños de esclavos”.

El profesor Gimbel sostiene que es importante conocer los orígenes de Acción de Gracias porque, esgrime, una “historia falsa podría usarse para perpetuar una imagen cultural falsa”. Pero subraya que, ante todo, la celebración representa valores positivos, como gratitud y humildad.

El sentir de agradecimiento

Acción de Gracias es una jornada de intensa celebración familiar, en algunos casos más importante que Navidad. La gente se felicita ese día con antelación. Las calles están vacías la tarde del jueves. Y el ritual de compartir una mesa alrededor de un pavo forma parte del ADN identitario de este país.

El agradecimiento en ese día sigue siendo un mantra oficial que vertebra el sentir de excepcionalismo estadounidense. Arthur Brooks, presidente del American Enterprise Institute, el laboratorio de ideas de referencia de la derecha estadounidense, defendía en 2015 en un artículo en el diario The New York Timeslos efectos sobre la felicidad del ser agradecido. “Rebélate contra la ‘autenticidad’ emocional que contiene tu felicidad”, proponía.

¿La tradición transgredida?

Pero Acción de Gracias supone mucho más que ese componente de reflexión y agradecimiento. Es de los días de mayor tráfico aéreo del país. Los partidos de fútbol americano la noche del jueves reúnen a millones de personas frente a las televisiones. Y el viernes, que mucha gente se toma libre, es conocido como el Black Friday (Viernes Negro), el día de mayores descuentos comerciales.

El profesor Gimbel lamenta que en la última década el comercio se haya convertido en uno de los “elementos principales” de Acción de Gracias. Se refiere al hecho de que cada vez más comercios abren sus puertas el jueves por la tarde, en lugar de la mañana del viernes, lo que impide a los trabajadores descansar ese día.

El pavo

Acción de Gracias no puede entenderse sin su alimento esencial. Un 88% de los estadounidenses come pavo ese día, según un sondeo de la Federación Nacional de Pavo. Y el animal pesa cada vez más: en 1960, el pavo comercial promedio pesaba unos 7 kilos, mientras que ahora unos 13 kilos, un 81% más.

También forma parte del imaginario de Acción de Gracias que el presidente de Estados Unidos aparezca junto a un pavo en un acto en la Casa Blanca. La tradición se inició en 1947 con el presidente Harry Truman. Pero no fue hasta 1989, con George H. W. Bush, que empezó formalmente el ritual del perdón presidencial de un pavo.

JOAN FAUS

WASHINGTON.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos inició los trámites legales para despojar a cinco inmigrantes de la ciudadanía estadounidense obtenida de manera ilegal, al ocultar deliberadamente los delitos de abuso sexual de menores de que estaban acusados.

 

La dependencia indicó que interpuso demandas de “desnaturalización” en cortes federales del norte de Illinois y sur de la Florida, además de una en el norte y dos en el sur de Texas.

Bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad de EEUU, la ciudadanía de un estadounidense naturalizado puede ser revocada y su certificado de naturalización cancelado, si la naturalización fue adquirida ilegalmente o mediante el ocultamiento de un hecho material o tergiversación deliberada.

Los cinco acusados fueron identificados como Jorge Luis Alvarado, de 56 años; Eleazar Corral Valenzuela, de 49 y Moisés Herrera-González, de 55, los tres nativos de México.

También se procedió en contra de Emmanuel Olugbenga Omopariola, de 60 años, oriundo de Nigeria y de Alberto Mario Beleno, de 64 años, originario de Colombia.

El Departamento de Justicia aseguró que los cinco sujetos cometieron crímenes de abuso sexual de menores antes de naturalizarse, hecho que hace que no sean elegibles para la ciudadanía estadounidense.

Al ocultar intencionalmente los delitos de abuso sexual infantil, los acusados también se sometieron de forma independiente a la desnaturalización, explicó.

“Cometer fraude en cualquier asunto de inmigración socava la integridad de nuestro sistema de inmigración y es una traición a la generosidad del pueblo estadounidense", dijo en un comunicado el procurador general Jeff Sessions.

"Es especialmente espantoso cuando también involucra el abuso sexual de niños”, agregó

FUENTE: EFE

Donald Trump ha indultado este martes a un pavo en la celebración anual del día de Acción de Gracias. Acompañado por su mujer, Melania, y su hijo Barron, el presidente menos tradicional de la historia reciente de Estados Unidos se ha ceñido en este caso a la costumbre que desde hace 70 años ocupa un hueco en la agenda de la Casa Blanca.

 

“En nombre de la familia Trump quiero desearos a vosotros y todos los estadounidenses un feliz y bendito Día de Acción de Gracias. Es una tradición americana fantástica”, ha afirmado Trump, que ha hecho un llamamiento a la restauración de la unidad y confianza entre los estadounidenses. Tras el escueto mensaje solemne, el presidente prosiguió su discurso con tono humorístico, propio de la cita anual.

El presidente de EE UU indulta al pavo 'Drumstick'.

“En los últimos meses Melania y yo hemos dado la bienvenida a muchos invitados increíbles pero ninguno como el de hoy, Drumstick”, ha bromeado sobre el pavo seleccionado para el evento, marcado por una ligereza poco habitual en la actual Casa Blanca. Junto al pavo también se ha visto a las hijas del presidente Tiffany e Ivanka, acompañada de su hija mayor. “Hola Drumstick. Qué feliz vas a estar. Al contrario que millones de pavos en esta época del año, este va a tener un futuro brillante”, ha ironizado el presidente. Estas aves sirven de plato principal en la tradicional cena de Acción de Gracias, celebrada por millones de familias estadounidenses cada año el cuarto jueves de noviembre.

Tiffany Trump e Ivanka con su hija Arabella Rose, junto al pavo indulstado 'Drumstick', en los jardines de la Casa Blanca.
Tiffany Trump e Ivanka con su hija Arabella Rose, junto al pavo indulstado 'Drumstick', en los jardines de la Casa Blanca. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS AFP
 

“Uno de mis predecesores, Harry Truman, no perdonó a ninguno de los pavos. Era un tipo duro. Yo hoy seré un presidente mucho más amable y perdonaré el pavo”, continuó Trump, entre los aplausos del público en el jardín de la Casa Blanca. “Como sabéis, he dedicado mucho esfuerzo a deshacer el legado de mi predecesor, Barack Obama. Sin embargo, he consultado a mis asesores y me han dicho que no puedo revertir el perdón que Barack Obama dio a los pavos Tater y Tot el año pasado”, bromeó el republicano, cuyas propuestas suelen ser completamente opuestas a las del demócrata.

La primera dama Melania Trump, saluda tras el perdón presidencial al pavo celebrado en los jardines de la Casa Blanca.
La primera dama Melania Trump, saluda tras el perdón presidencial al pavo celebrado en los jardines de la Casa Blanca. JIM WATSON AFP
 

Después del discurso, Trump, Melania y Barron se acercaron a Drumstick. “Vaya pájaro”, dijo el presidente sobre el animal, que pesa 16 kilos, antes de proclamar oficialmente el perdón. El presidente ya ha aplicado en su breve mandato el perdón presidencial al Sheriff Joe Arpaio, acusado de cometer ilegalidades en su trato y detención de delincuentes. Drumstick y Wishbone, el otro pavo indultado, serán trasladados a una granja de la Universidad de Virginia Tech, donde se les podrá visitar. Trump y su familia pasarán la fiesta en su complejo de Mar-a-Lago, en Florida.

'Wishbone', uno de los dos pavos que han conseguido el perdón presidencial por el Día de Acción de Gracias, en la sala de prensa de la Casa Blanca.
'Wishbone', uno de los dos pavos que han conseguido el perdón presidencial por el Día de Acción de Gracias, en la sala de prensa de la Casa Blanca.
 JACQUELYN MARTIN

La Administración de Donald Trump anunció este lunes el fin de un programa migratorio especial que evitaba la deportación de miles de haitianos en Estados Unidos. Los cerca de 59.000 beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS en sus siglas inglesas) para Haití tienen 18 meses, hasta julio de 2019, para regresar a su país o buscar una alternativa para residir legalmente en EE UU. A partir de entonces, serán considerados inmigrantes indocumentados y podrán ser deportados.

 

La decisión, que se especulaba desde hace tiempo, se enmarca en la política de mano dura migratoria del Gobierno del republicano Trump. Hace dos semanas, la Administración ya anunció el fin del TPS para unos 5.300 inmigrantes nicaragüenses, que disponen hasta enero de 2019 para salir del país o conseguir otro permiso de residencia.

El TPS es un programa creado en 1990 que permite a EE UU conceder visados extraordinarios a ciudadanos afectados por guerras o desastres naturales. Esa definición sirvió para acoger una oleada de haitianos tras el devastador terremoto que azotó en 2010 al país más pobre del Hemisferio Occidental.

 

Ahora, sin embargo, el criterio ha cambiado pese a la presión del Gobierno haitiano para mantener la protección dada la permanente inestabilidad en la isla. “Se determinó de forma general que las condiciones extraordinarias pero temporales que sirvieron como base para la designación de Haití han mejorado suficientemente de tal manera que ya no previenen que los nacionales de Haití puedan volver de forma segura [a su país]”, dijo un alto cargo del Gobierno Trump a la prensa, según informa la agencia Reuters.

La organización progresista Center for American Progress llamó "descorazonadora y poco sabia" la decisión y recordó que Haití ha sufrido en los últimos meses el impacto de los huracanes Irma y María, que golpearon con fuerza la paupérrima isla.

A principios de noviembre, el diario The Washington Post publicó que la Casa Blanca presionó a la responsable interina del Departamento de Seguridad Nacional para que expulsara a 57.000 hondureños y 2.500 nicaragüenses que residen en EE UU bajo el marco del TPS. También lo hacen unos 200.000 salvadoreños. El jefe de gabinete de Trump, John Kelly, llamó a Elaine Duke advirtiéndole de que prolongar la estancia de los ciudadanos centroamericanos amparados en el programa especial “impide la estrategia global” de la Administración.

Duke solo accedió a retirar el TPS para los inmigrantes nicaragüenses y pidió estudiar mejor el caso de los hondureños. La protección a ambos países se aprobó tras el paso del huracán Mitch por Centroamérica en 1998.

El Gobierno Trump ha convertido en bandera la deportación de inmigrantes y el refuerzo de la seguridad fronteriza. El presidente anunció en septiembre el fin del programa DACA del Gobierno de Barack Obama, que concede permisos temporales de residencia legal en EE UU a unos 800.000 dreamers, inmigrantes adultos que llegaron de niños al país. Si no se evita, la directiva finalizará el próximo 5 de marzo. Trump ha decidido pasar el contencioso al Congreso para que decida por ley si blinda a ese colectivo.

J.FAUS

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