El exconsejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, acusado de falso testimonio al FBI

EE.UU
Typography

El fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller, ha acusado al ex consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, de haber mentido al FBI sobre sus conversaciones con el antiguo embajador ruso, Sergey Kislyak. Flynn, según los medios estadounidenses, va a aceptar esta mañana los cargos en un claro indicio que ha empezado a cooperar. Es el mayor golpe hasta la fecha en una investigación que tiene a la Casa Blanca contra las cuerdas y que ya cuenta con tres imputados: un asesor electoral que dio falso testimonio sobre sus conexiones con Rusia, así como el antiguo jefe de campaña y un socio por fraude y delitos fiscales. 

El eje de la imputación es una conversación mantenida entre Flynn y el embajador ruso el 29 de diciembre pasado. La llamada se efectuó el mismo día en que Obama anunció la expulsión de 35 diplomáticos rusos por la injerencia del Kremlin durante la campaña electoral. Su objetivo era atemperar la respuesta de Vladímir Putin a estas sanciones. Flynn, en el Gobierno en la sombra, dio a entender al embajador que si Moscú se moderaba, les sería más fácil reequilibrar las relaciones cuando Trump fuese investido el 20 de enero. Tras esta conversación, el Kremlin decidió no tomar ninguna represalia contra Estados Unidos.

Cuatro días después de la toma de posesión, Flynn, ya como consejero de Seguridad Nacional, fue interrogado por el FBI y negó formalmente haber discutido con el embajador ruso las sanciones al Kremlin. Esta versión se derrumbó cuando llegaron a manos de los agentes federales las grabaciones obtenidas por los servicios de contraespionaje estadounidenses. Las escuchas, en manos de la fiscal general interina, Sally Yates, abrieron una profunda crisis. Flynn no sólo había negado las conversaciones con Kislyak al FBI, sino también al vicepresidente, Mike Pence, y a la opinión pública. Esta mentira le hacía susceptible, según el Departamento de Justicia, de chantaje por parte del Kremlin. Yates pidió por ello su cese inmediato. El peligro, a su juicio, era extremo: uno de los máximos responsables de la seguridad de Estados Unidos y guardián de sus secretos estaba mintiendo. Trump no respondió. Dejó pasar el tiempo, despidió a la fiscal general por negarse a defender el polémico veto migratorio, y solo después de que The Washington Post revelase dos semanas más tarde las conversaciones con Kislyak, el presidente se deshizo de Flynn. El teniente general apenas había durado 24 días en el cargo.

Acababa así la carrera de uno de los militares que más había brillado en la última década. Bajo el mandato de Barack Obama, Flynn fue una de las estrellas ascendentes del Ejército. Brillante y disruptivo en el campo de batalla, había estado al cargo de los operativos de inteligencia de unidades de élite como los SEAL y Delta Force, y en 2012 pasó a dirigir la Agencia de Inteligencia Miliar. Pero en ese puesto, su ascenso se torció. Su incapacidad para el diálogo, sus continuas agresiones verbales a subordinados y jefes, y su acendrada islamofobia quebraron su liderazgo. En 2014 fue destituido por “insubordinación”.

Tras dejar el empleo militar, el teniente general abrió una consultoría, Flynn Intel Group. Un negocio de influencia que no tardó en caer en la órbita de Rusia y de Turquía. Como asesor recibió pagos de la compañía de ciberseguridad Kaspersky y de la aerolínea Volga-Dnepr. También trabajó para el grupo mediático estatal ruso RT, al que la CIA considera uno de los eslabones de la campaña de intoxicación contra Hillary Clinton. Mimado por Rusia, en 2015 llegó a asistir a una cena pública en la que se sentó en la misma mesa que Putin.

 

Desde ese universo, fue de los primeros militares de alto rango que saltó en apoyo de la candidatura de Trump. Respaldó sus ataques a la comunidad islámica y llegó a postular que “el miedo a los musulmanes es racional”. Radicalizado, pidió el encarcelamiento de Hillary Clinton por el caso de los correos y no tuvo empacho en seguir a Trump en sus coqueteos con Moscú. Todo ello le situó en la esfera más cercana la futuro presidente. Y también, pasados los meses, en el centro de la investigación por la trama rusa.

Regístrese a través de nuestro servicio gratuito de suscripción por correo electrónico para recibir notificaciones cuando haya nueva información disponible.