Bitcoin, entre el valor refugio y una burbuja a punto de estallar

Economia
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En 2009, Satoshi Nakamoto -nombre ficticio, se desconoce su identidad real- creó el bitcoin, una moneda virtual que se sustenta en la tecnología «blockchain» (cadenas de bloque), que opera como un gran libro de cuentas virtual donde todo queda registrado y difícilmente puede ser manipulado. El bitcoin fue la pionera en el mundo de las criptodivisas, donde actualmente ya existen más de mil.

Su cualidad más relevante es que está descentralizada, no sufre la regulación de ninguna organización o banco central que pueda intervenirla, y eso repercute considerablemente en su precio, muy volátil al regirse solamente por la ley de la oferta y demanda. Este año su cotización se ha alzado considerablemente, a pesar de los picos de subidas y bajadas: de los 731,76 dólares de principios del mes de enero hasta llegar a rebasar esta semana los 11.000 dólares. En definitiva, un crecimiento de más del 1.000%, y se calcula que la capitalización global del mercado se sitúa cerca de los 160.000 millones de dólares, más de la mitad del conjunto de la criptomonedas en global.

Este nuevo record alimenta el debate entre los partidarios de esta criptomoneda y sus detractores. ¿Estamos ante una nueva burbuja o puede el bitcoin convertirse en un nuevo activo refugio que llegue a desbancar al oro? Una de las voces que más disconforme se muestra con el bitcoin es el consejero delegado de JP MorganJamie Dimon, que no dudó en calificarlo como «fraude» y lo comparó con la crisis de los tulipanes que se desencadenó en Holanda en el siglo XVII.

Igualmente, desde el Deutsche Bank, su responsable de renta variable del Centro de Inversiones, Diego Jiménez-Albarracín expresó esta semana que «calificarlo de moneda o activo de inversión me parece exagerado» e incluso avisó de los riesgos de su inversión porque a la vez que su precio puede ser elevado, puede desplomarse en cuestión de segundos, incluso llegar a valer cero. Hasta ahora, a pesar de las fuertes subidas y bajadas a corto plazo (capaz de variar su precio en un 20% en cuestión de horas), en el largo plazo por el momento mantiene un crecimiento positivo.

 

«No hay una burbuja porque cuando se da, aunque el proceso de subida de precio es parecido, la caída es tan fuerte, casi a ras, que no se volvería a levantar. En cambio, el bitcoin hasta ahora se infla y desinfla constantemente»

 

«Esto es un activo que se ha considerado activo refugio más valioso que el oro», explica a ABC Víctor Escudero, trabajador de S21sec, una empresa dedicada por completo a la Ciberseguridad, que recalca que a largo plazo es una buena inversión, aunque matiza que el bitcoin aún tiene que demostrar el valor cultural que tiene el oro en todo el mundo. Escudero reniega que haya una burbuja porque «cuando se da, aunque el proceso de subida de precio es parecido, la caída es tan fuerte, casi a ras, que no se volvería a levantar. En cambio, el bitcoin hasta ahora se infla y desinfla constantemente».

La conveniencia de invertir

Con más cautela se muestra Pablo Fernández Burgueño, profesor del Programa de Banca Digital, Innovación y tecnología financiera del IEB y fundador de NevTrace, que reconoce que tantos cambios dan vértigo en ocasiones. «Siempre está el peligro de que explote, pero también se puede dar el caso de que ocurra lo mismo que ahora. Es posible que en un futuro lo veamos a 20.000 o 40.000 dólares como a cero».

 

«Siempre está el peligro de que explote, pero también se puede dar el caso de que ocurra lo mismo que ahora. Es posible que en un futuro lo veamos a 20.000 o 40.000 dólares como a cero»

 

Hay varios factores que influyen en que su precio sea una montaña rusa constante. El primero es que se rige por la ley de la oferta y la demanda y su uso principal tiene como fin la especulación. Además, hay una cantidad limitada de bitcoins, exactamente 21 millones, que no dependen de la regulación de cualquier organismo que pueda controlar su precio. A esto también se le suma que el número de actores que hay en juego en comparación con el mercado de divisas, donde se mueven grandes cantidades de millones, no es muy grande. Por eso, cuando una cantidad de inversores deciden vender o comprar el precio sufre grandes cambios.

Esta situación de mercado salvaje puede sembrar dudas sobre si es conveniente o no invertir en bitcoins. «Mi recomendación es que se invierta lo máximo que una persona esté dispuesta a perder. Igual que puedes tener una gran rentabilidad, lo puedes perder todo», incide Fernández. Todo este panorama puede cambiar con las acciones de las empresas en torno a esta criptodivisa. De hecho, el gigante de las bolsas americano CME Group tiene previsto próximamente lanzar futuros de bitcoin, siguiendo los pasos de su rival con sede en Chicago, Cboe Global Markets, que prevé empezar a negociar sus productos con la criptomoneda a finales del primer trimestre del 2018.

Cotización de bitcoin en 2017
Cotización de bitcoin en 2017-COINDESK

El próximo posible reto a sobrepasar es el de la regulación por parte de los Estados. Hay casos como Japón y los países de la UE donde se considera legal pagar con bitcoins, que está considerado como medio de cambio y una reserva virtual de valor. En cambio, otros países están limitando su uso, como Rusia, China y Ecuador, para además desarrollar su propia moneda virtual.

En España su uso es ilimitado todavía, a diferencia del dinero en efectivo, que tiene una limitación de uso por ley de 2.500 euros como prevención de blanqueo de capitales, y algunos expertos apuntan a que el próximo paso que se dará será en materia de recaudación de impuestos. «Si un inversor gana especulando con los bitcoins, debería pagar el impuesto patrimonial correspondiente, pero nadie lo hace por el momento», comenta Fernández. El tributo repercutiría directamente en las casas de cambio en vez del usuario, parecido a lo que ocurre con el canon digital.

Los bancos, a escena

Quienes sí han entrado en el mundo de las criptomonedas en España son las entidades bancarias, pero no en el bitcoin, sino en la que actualmente es la segunda moneda virtual con mayor cotización: el ether. Esta criptodivisa es la que mayor tecnología blockchain integra y ofrece otras posibilidades aparte de las transferencias, como puede ser los llamados «smart contract», con los que tratarían de programar diferentes acciones.

Muchos inversores piensan que la influencia bancaria hará que a la larga el ether, que ronda los 500 dólares, sea capaz de desbancar al bitcoin en cuanto a valor. «La gente piensa que para qué va a entrar ahora en bitcoin, cuando parece que es más razonable invertir en un activo que pueda crecer como él. La realidad es que subirán tanto una como otra», afirma Escudero. De la misma manera, hay otras monedas virtuales que están teniendo una subida en su cotización, como Dash, Zcash y Monero, que tienen la particularidad de que es imposible seguir el rastro del dinero, hecho que también es aprovechado para delinquir.

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