Música nocturna, de John Connolly

Felix José Hernández

París, 5 de febrero de 2017.

 

La bella pluma de John Connolly nos ofrece un excelente libro de relatos. Muchos de cuyos protagonistas son los libros, de los cuales se escapan los personajes, incluso para discutir con sus creadores como Sherlock Holmes y el doctor Watson con Conan Doyle. Otros personajes, que nos logran aterrorizar, aparecen de donde menos lo esperamos. En resumen: un libro fascinante que permite pasar un buen momento.

   

“En aquel momento oyó un pitido lejano y el escalón de madera en el que estaba sentado empezó a vibrar. Se acercaba el último tren de la tarde, un expreso. El señor Berger vio sus luces a través de los árboles a medida que se iba aproximando. Volvió a mirar a su derecha. La mujer se había detenido, porque ella también había oído el traqueteo. El señor Berger supuso que la mujer esperaría a que pasara el tren, pero en lugar de esperar ella apretó el paso. «Puede que quiera cruzar la vía antes de que llegue el tren», pensó el señor Berger, pero aquello le pareció muy arriesgado. Era fácil calcular mal las distancias en aquellas circunstancias, y Berger había oído que a algunos se les había enganchado el pie en una traviesa, o habían tropezado mientras corrían, y el tren los había arrollado.

   —¡Eh! —gritó Berger—. ¡Espere!

Instintivamente, bajó del escalón y se dirigió a toda prisa hacia la mujer, quien se volvió al oírlo. Incluso desde lejos, el señor Berger pudo distinguir su belleza. Estaba pálida, pero no parecía angustiada. Desprendía una serenidad misteriosa y perturbadora.

   —¡No intente cruzar! —gritó Berger de nuevo—. ¡Deje que pase el tren!

   La mujer salió de entre los arbustos. Se arremangó la falda, dejando a la vista un par de botines con cordones, y se dispuso a subir por el terraplén. El señor Berger ya corría hacia ella, pero continuó gritándole incluso cuando el expreso retumbó con más fuerza antes de pasar por su lado en una exhalación de ruido,

luz y gasóleo. Vio que la mujer dejaba en el suelo su bolsito rojo, hundía la cabeza entre los hombros y, con los brazos extendidos, se arrojaba de rodillas delante del tren.

   El señor Berger se estremeció. El ángulo de la vía le impidió presenciar el impacto, y los posibles gritos de dolor quedaron ahogados por el rugido del motor. Cuando abrió los ojos, la mujer había desaparecido y el tren continuaba su marcha.

   El señor Berger corrió hasta el lugar en el que había visto a la mujer por última vez. Se armó de valor, esperando encontrar las vías cubiertas de sangre y restos humanos, pero allí no había nada. Sin embargo, Berger no había presenciado nunca un atropello y desconocía si, al arrollar a alguien a semejante velocidad, los trenes dejaban tras de sí cuerpos mutilados. Era posible que la fuerza del impacto hubiera enviado fragmentos de la mujer en todas direcciones, o incluso que hubiera arrastrado su cuerpo destrozado hasta otra parte de las vías. Después de buscar entre los arbustos junto al lugar del impacto, Berger caminó siguiendo las vías durante un rato, pero no descubrió manchas de sangre, y tampoco ningún cadáver. Ni siquiera pudo encontrar el bolsito rojo del que la mujer se había deshecho. Aun así, la había visto, de eso no le cabía la más mínima duda. No se lo había imaginado.

    Ahora se hallaba más cerca de la ciudad que de su casa. Glossom no tenía comisaría, pero había una en Moreham, a unos ocho kilómetros de allí. El señor Berger se dirigió apresuradamente al teléfono público de la antigua estación, desde donde llamó a la policía y describió el atropello que acababa de presenciar. A continuación, tal y como le ordenaron, se sentó en el banco situado frente a la estación y esperó la llegada del coche patrulla.”

 

Un funcionario, gran amante de la lectura, descubre tras su jubilación una inquietante biblioteca; un matrimonio desea ayudar a su hija, dotada de extraños poderes; un niño asiste a un colegio construido junto a un cementerio; una joven decide dar rienda suelta a sus deseos de venganza; una cuadrilla de ladrones entran a robar en la casa de una indefensa anciana... Con estos planteamientos arrancan los relatos del nuevo volumen de John Connolly, donde seres envueltos en el olor azufrado del Mal pueblan la oscuridad en las frías noches de invierno, y donde tampoco faltan los libros malditos o los amantes capaces de trascender la muerte. Un texto autobiográfico del autor, «Vivo aquí», que nos regala agudos comentarios sobre sus escritores de terror favoritos mientras relata una escalofriante historia real, pone un originalísimo colofón a este título.

«Indispensable. » BOOKLIST

«Mucho más que relatos de terror que producen escalofríos. » Claire Hennessy, THE IRISH TIMES

«Este libro es una prueba más de que leer un cuento de Connolly es, en verdad, una experiencia deliciosa y fascinante. » THE BRITISH FANTASY SOCIETY

«Connolly nunca decepciona; su prosa es siempre perfecta, empática y con personajes bellamente trazados... Hay mucho para disfrutar aquí, y también mucho en que pensar. Imprescindible para los fans de John Connolly.» Marie O'Reagan, MASS MOVEMENT

« Este libro es una prueba de que leer un cuento de Connolly es, en verdad, una experiencia deliciosa y fascinante.»The British Fantasy Society

“Connolly sabe como inquietar y aterrorizar a sus lectores.”Portland Press Herald

“Historias que van desde lo fantástico hasta lo aterrador. Connolly es un maestro del relato.” Starburst

John Connolly (Dublín, 1968) estudió filología inglesa en el Trinity College y periodismo en la Dublin City University. Reside en Dublín, pero pasa parte del año en Estados Unidos, donde se desarrollan sus obras. Es autor de la novela Malvados, del volumen de relatos de terror Nocturnos y de la serie de novelas policiacas protagonizadas por el detective Charlie Parker, tituladas Todo lo que muere (Shamus Award 1999), El poder de las tinieblas, Perfil asesino, El camino blanco (Barry Award 2003), El ángel negro, Los atormentados, Los Hombres de la Guadaña, Los amantes, Voces que susurran, Más allá del espejo, Cuervos, La ira de los ángelesEl invierno del lobo y La canción de las sombras.

Música nocturna. John Connolly. © de la traducción del inglés : Victoria Ordóñez Diví, 2017. Reservados todos los derechos de esta edición para Tusquets Editores. Colección Andanzas. Diseño de la colección: Guillemot-Navares. Fotocomposición: Moelmo. Ilustración de la cubierta: © Ralf Nau / Getty Images. Rústica con solapas. 14,8 x 22,5 cm. 448 páginas. 19,90 euros. ISBN: 978-84-9066-453-7

 

 Félix José Hernández.