'Retrato de Felipe III', un Velázquez inédito que arroja luz sobre su etapa en la Corte

Arte y Cultura
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Fue descubierta por el experto William B. Jordan que la ha donado. 

 “Estoy muy satisfecho”. El historiador de arte estadounidense William B. Jordan no oculta su alegría al ver expuesto en las paredes del Museo del Prado el Retrato de Felipe III, de Velázquez. Es el cúlmen de un anhelo cumplido. Jordan es el descubridor y donante a la pinacoteca de esta pintura inédita que halló en un catálogo de subastas en 1988.

La obra se atribuía a un pintor flamenco y se titulaba como anónimo, pero su instinto de experto no le falló y la compró bajo la impresión de que detrás el cuadro se encontraba la mano del genio sevillano.

“He vivido 30 años con el cuadro pensando que era un boceto de Velázquez porque no me parecía ni anónimo ni flamenco”, señala el especialista en pintura española a RTVE.es.

 'Retrato de Felipe III' (1627). Diego Velázquez.

Tras una exhaustiva investigación, El Prado ha verificado que el retrato es un boceto del rostro del rey que Velázquez pergeñó observando obras anteriores, ya que no llegó a conocer a Felipe III, muerto en 1621.

“Lo que se conoce en España de la etapa de retratista en la Corte son cuadros más tardíos porque casi todo está fuera, de ahí, la importancia para la colección del Prado”, señala el historiador, que ha donado la obra para su estudio a través de la fundación American Friends of the Prado Museum (Amigos Americanos del Museo del Prado), una institución de la que es miembro y que promociona en EEUU los tesoros del museo español.

El autor de Las Meninas usaría el perfil de Felipe III como prueba para incluirlo en la grandiosa composición de La expulsión de los moriscos (1627), una pintura que se perdió en el incendio del Alcázar en la Nochebuena de 1734, y de la que tan solo se conservan descripciones escritas y ninguna copia.

Con esta creación, un joven Velázquez se impuso a sus celosos rivales de la Corte, en el legendario concurso convocado por Felipe IV para crear un cuadro de historia que representara la expulsión de los moriscos por parte del monarca Felipe III.

Una etapa singular y desconocida

El Retrato de Felipe III se exhibe temporalmente en una antesala de la colección permanente de El Prado desde este lunes, aunque con vistas a que se traslade en un futuro a la zona consagrada a Velázquez.

Junto al retrato, se ha presentado el resultado de la restauración durante quince meses de Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando de Tiziano, que también colgaba en el Salón Nuevo del Alcázar, junto a la pintura de Velázquez.

 'Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando' de Tiziano (1573 - 1575). Museo del Prado

Esta “obra espejo” de La expulsión de los moriscos añade datos al contexto en el que se creó: Ambos cuadros tenían aproximadamente el mismo tamaño y se relacionaban temáticamente, aunque la alegoría sobre Lepanto estaba ampliada, y se sospecha que pudo ser fruto de una idea anterior para el concurso entre los pintores de la Corte.

El estudio de la pinacoteca, que se ha prolongado durante dos años, ha permitido arrojar luz sobre esta etapa de Velázquez como retratista real, un periodo “singular y menos conocido”, correspondiente a la segunda parte de la década de 1620, ya que estas primeras pinturas cortesanas modifican el estilo con respecto a su obra anterior y posterior.

“Hay una simplificación de los rasgos del rey en ese camino de abstracción aunque introduce las sombras en la trama del retrato. Es una época que podríamos llamar gris, es más sobria desde el punto de vista cromático y de indumentaria. Tiene que ver con una Corte que hacía como bandera la idea de austeridad que formaba parte de la retórica política y que Velázquez es capaz de trasladar a su retórica retratística”, explica Javier Portús, jefe del departamento de Pintura Española (hasta 1700) del museo madrileño.

ANA BELÉN GARCÍA FLORES