1 AÑO DE DONALD TRUMP

TRUMP
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La victoria de Donald Trump supuso un terremoto internacional. Ganó las elecciones bajo un mantra de populismo aislacionista. En sus nueve meses en la Casa Blanca, el republicano ha alejado a EE UU del multilateralismo -simbolizado en la salida de acuerdos internacionales- y ha vertido un sinfín de amenazas militares, que le han hecho imprevisible y temerario. Pero el pragmatismo también ha forzado al presidente a mantener las alianzas clásicas de Washington y a dar marcha atrás en algunas de sus promesas más rupturistas.

 

“Trump ha decidido desmontar el legado internacional de Obama sin importarle el impacto en la pérdida de liderazgo”, dice Carles Castelló-Catchot, experto del Atlantic Council, un laboratorio de ideas en Washington. “Ha conseguido alienar a los aliados europeos históricos y a la OTAN, desligarse de sus socios comerciales más importantes y dar carta blanca a China y Rusia para seguir extendiendo sus zonas de influencia”.

Estos son los efectos de Trump en varios asuntos globales:

CAMBIO CLIMÁTICO: Nada simboliza mejor el aislacionismo de EE UU que su salida del Acuerdo de París contra el cambio climático, que Trump considera injusto y adalid del multilateralismo excesivo. Con la entrada de Siria y Nicaragua, la primera potencia mundial es el único país fuera del pacto.

RUSIA: El polémico entusiasmo de Trump por Vladímir Putin durante la campaña se ha enfriado, pero la investigación sobre los presuntos lazos de su entorno con la injerencia electoral rusa sigue acechando su presidencia. La primera reunión entre Trump y Putin, en julio en Alemania, exhibió sintonía entre ambos pero se ha traducido en poco.

Putin y Trump, en julio en Hamburgo
Putin y Trump, en julio en Hamburgo REUTERS
 

EUROPA: Trump ya no se jacta de la desintegración de la Unión Europea, como hacía como candidato, pero mantiene una relación tirante con el Viejo Continente. Se evidenció en mayo en Bruselas al reprochar a sus socios europeos no gastar más en defensa aunque ya no cuestiona el compromiso de EE UU con la OTAN. El presidente francés, Emmanuel Macron, es con quien tiene mejor relación pese a sus profundas diferencias.

ASIA: En sus primeros días como presidente, Trump no ratificó la entrada de EE UU al acuerdo de libre comercio con 11 países del Pacífico, emblema del acercamiento de Obama a Asia como contrapunto a China. Se ha embarcado en una escalada de amenazas con Corea del Norte por su programa nuclear, lo que desconcierta a la región que aboga por una solución diplomática. Ha logrado que la ONU imponga nuevas sanciones a Pyongyang y ha aumentado la presión a su mayor aliado, China.

ORIENTE PRÓXIMO: Trump se ha posicionado con Arabia Saudí e Israel en su pugna con Irán. Pero no se ha retirado del acuerdo nuclear con Teherán y ha dejado su suerte en manos del Congreso. En la campaña contra el Estado Islámico, ha mantenido los pilares de la estrategia militar y diplomática de Obama pero con una alteración notable: en abril impulsó un bombardeocontra el régimen sirio por el uso de armas químicas.

Trump, rodeado de mandatarios islámicos en Riad el pasado mayo
Trump, rodeado de mandatarios islámicos en Riad el pasado mayo REUTERS
 

CANADÁ Y MÉXICO: Como candidato, amenazó con sacar a su país del acuerdo de libre comercio con Canadá y México y con imponer un arancel del 35% a los fabricantes en México. Sin embargo, no ha sucedido nada de eso aunque se ha abierto un incierto proceso de renegociación del tratado comercial. La relación con México sigue ensombrecida por el proyecto de Trump de levantar un muro fronterizo y la insistencia de que debe pagarlo el país vecino. Esas divergencias forzaron a cancelar en enero una reunión con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto. En julio se celebró en Hamburgo su primer encuentro como presidentes.

AMÉRICA LATINA: Trump ha proseguido el acercamiento de EE UU a Colombia, Perú y Argentina. Y ha elevado el tono, aunque sin dar un viraje drástico, ante sus dos grandes rivales: Cuba y Venezuela. No ha roto el restablecimiento de relaciones con La Habana impulsado por Barack Obama, pero ha rebajado la flexibilización de viajes y ha expulsado a diplomáticos cubanos de EE UU tras unos misteriosos ataques sónicos contra personal estadounidense en Cuba, cuya autoría se desconoce. En cuanto a Venezuela, ha ampliado las sanciones contra altos cargos del chavismo pero se ha resistido a imponer un embargo petrolero. En agosto, amenazó con una acción militar contra Caracas, lo que le valió un alud de críticas.